Dejando a un lado lo crítica y escéptica, si en realidad la operación fue cierta, admiro la operación y sus integrantes. Saber que por un detalle o descuido todo podría fallar, sin embargo, estuvieron dispuestos a participar en el rescate, sabiendo que aún sus vidas podrían haber terminado en esa operación.
Es difícil creer, que la guerrilla haya confiado tanto en su sistema de comunicación a ciegas, sin tener la capacidad de validar los mensajes. Por otro lado, es de admirar el ingenio y astucia que tuvo el ejército al interceptar las comunicaciones y estudiar cada una de las voces hasta el punto de poder llegar a imitarlas sin problema y sin crear sospechas a las FARC.
Hoy en día ocurre lo mismo con las comunicaciones, y lo podemos aplicar a nuestras vidas. Sin ir muy lejos, vemos cómo día tras día son creadas redes públicas con intenciones de robar identidad e información a miles de personas. Éstas son creadas como si fueran una red confiable y engañan a muchas personas. La lección es que no debemos de confiar tanto en las comunicaciones, si bien es cierto, que día tras día son creados medios de protección a través de comunicaciones seguras con información encryptada o con el uso de encrypción de llaves igualmente los jackers van estudiando formas de interceptar comunicaciones, lo mejor es que si algo es importante para nosotros no debemos de ser tan confiados en usar los medios de comunicación electrónicos e informáticos.